Noticias‎ > ‎

Décimas a la luz de las antorchas - Diario de Ávila Digital

publicado a la‎(s)‎ 6 feb. 2011 4:52 por Rafael Galán - ARQUITECTO   [ actualizado el 6 feb. 2011 4:59 por San Esteban del Valle ]

Cientos de fieles volvieron a darse cita anoche en torno a la tradición del Vítor

Las antorchas son parte fundamental del Vítor.

Beatriz Lorenzo

Como manda la tradición en San Esteban del Valle, cada 5 de febrero, son muchos devotos los que se dan cita en la localidad, alrededor de la festividad del Vítor, con el que lugareños y visitantes veneran a San Pedro Bautista y rememoran el martirio sufrido por el Santo en Japón, en Nagasaki en 1597.
La fiesta fue declarada de Interés Turístico Regional por la Junta de Castilla y León, en el año 1991, y según las crónicas, los vecinos la celebran desde principios del siglo XVII, concretamente, desde 1629. Pedro Blázquez nació en San Esteban del Valle en junio de 1545: entró como novicio en el hoy conocido como Santuario de San Pedro de Alcántara, y se ordenó en 1568, como fray Pedro Bautista. Tras su labor evangélica y pastoral por España, se marchó a Manila, en Japón, ciudad en la que el gobernador dictó una orden para que junto a otros religiosos fuera crucificado y atravesado con lanzas. Fue beatificado por el Papa Urbano VIII el 14 de septiembre de 1627, y el 8 de junio de 1862, santificado por Pío IX. Sus restos fueron traídos a España y depositados en el convento de las hermanas Concepcionistas de Toro (Zamora), y posteriormente, el cráneo de San Pedro Bautista fue llevado a San Esteban del Valle donde se conserva en un baldaquino de plata. De estos hechos surge la veneración por San Pedro Bautista.
De este modo, en la jornada de ayer, los primeros actos religiosos se iniciaron a las 11,30 horas, con la celebración de la misa solemne concelebrada, y la posterior procesión con la imagen del Santo, con remate tradicional de banzos.

El inicio del Vítor tuvo lugar sobre las 20,00 horas, para lo que minutos antes, fueron muchas personas las que se fueron concentrando a lo largo del recorrido y dándose cita en la ermita, convocados por el repicar de las campanas; una afluencia masiva motivada por el hecho de celebrarse este evento en fin de semana.
La procesión comenzó a andar desde las inmediaciones ermita, siempre presidida por ‘el que echa el Vítor’, que porta a lomos de un caballo, el estandarte con la imagen de San Pedro Bautista. Son muchos los que recorren este camino de devoción a lomos de sus equinos y algún burro, y otros lo hacen a pie. Los fieles volvieron a ataviarse con pañuelos rojos que gustan de anudarse en la cabeza, en recuerdo de la labor realizada por el Santo en Japón.
El silencio sepulcral inundó las calles de San Esteban del Valle iluminadas por una marea de antorchas y velas. La procesión se fue deteniendo y únicamente rompiendo este silencio por las décimas dedicadas al Santo, a las que responden los fieles con vítores y vivas al Santo. Las décimas son combinaciones métricas de diez versos octosílabos compuestas por los vecinos de San Esteban del Valle y que relatan aspectos de la vida de San Pedro Bautista.
Así se fue avanzando por la vías del municipio, en este camino de devoción, hasta que se llegó a la altura del pilón ubicado en la calle La Cuesta, cerca de la ermita, momento en el que el sacerdote impartió su bendición sobre los devotos. Fue entonces cuando sin duda, se produjeron los momentos más espectaculares de este evento, pues los jinetes salieron a galope tendido iniciando la ascensión por calles empinadas y estrechas, algo que sorprende a muchos visitantes ante el rechinar de las pezuñas de los caballos y las chispas que se desprenden de sus herraduras.
Cuando los caballos finalizaron este ascenso hasta iglesia, los devotos recorrieron este camino a ritmo más pausado, para concentrase en la zona alta del municipio, en el templo parroquial en el que se ubica el cementerio. Una vez allí, también se vivieron momentos emotivos, con un momento de recogimiento para recordar a los vecinos ya fallecidos.
Una vez finalizado este acto, se regresó a la ermita y, se inició la subasta para poder clavar el vítor, la imagen del santo, privilegio que solo pueden ostentar aquellos que hayan sido bautizados en la misma pila que San Pedro Bautista en San Esteban, o los hijos de la localidad. El acto concluyó con las últimas décimas.
Esta celebración volverá repetirse el próximo jueves día 11 para rememorar la llegada de los restos del Santo a San Esteban del Valle, en concreto, su Santa Cabeza; igualmente, el vítor se celebrará durante el 7 y 8 de julio.
Comments